(Fuente: coffeandcigarettes1)
Sé que tienes a alguien a tu lado y en cierta forma me da miedo preguntar por él, que me mires a los ojos y con esa forma tuya tan sincera de decirme las cosas me hagas comprender que lo es todo para ti desde el primer día en que lo viste, desde que se conocieron y cruzaron palabras, un -hola- quizás, un -soy…- tal vez, comenzando una historia en la que yo sólo sería un espectador de un cuento que por mi jamás quisiera leer, de esas historias que un conocido te relata una tarde en las que la tranquilidad posa tenue en una habitación y tú, platicando tranquilamente haces referencia a las historias inconclusas que se perdieron en las ciudades, en el bosque y que sólo pueden ser contadas por las hojas de los arboles que guardan las mismas con recelo ya que es lo único con lo que cuentan para acompañar su soledad, y en la ciudad por personas sabias que tienen mil historias tan bellas para unos cuantos, tan trágicas para otros, de oídos sordos para quien no quiera escucharlas, de oídos limpios de quien las escuche; de ahí es esa historia que no me atrevo a leer, que jamas me contaron y que no quisiera que lo hicieren, no por no desearte la felicidad y dedicarte mis mas sinceros anhelos para ese rumbo que emprendes junto a él, sino por el contrario, sabes que siempre te he deseado lo mejor, estando o no estando ahí tan presente en tu vida, sabes que aunque no fuera lo que yo quisiera, siempre te daría mi apoyo incondicional, pues tal vez para ti sea felicidad y eso es más que suficiente para mi; y sí… me da miedo preguntar por esa persona que tienes a tu lado y que al mirarte a los ojos vea en ellos reflejado una alegría y un amor tan inmensos y tan distintos a lo que yo jamas logre escribir en ellos. Temores fundados o infundados son los que me hacen reflexionar y pensar que tal vez aun existen cosas en mi interior que me aterra preguntar o saber de su existencia o verdad, como niño pequeño que empieza a conocer el mundo y realiza la interminable búsqueda del ¿Por qué?, así se siente, tener siente años y preguntarse a mi edad la misma pregunta retórica una y otra vez sin obtener respuesta alguna, no por que no sepa quien me pueda dar esas respuestas, sé bien quien me las puede dar, sólo… sólo creo que aun no estoy preparado para lo que intuyo desde ya hace tiempo, para preguntar por él, que tú sonrías al contestarme y me digas sin dudar que has encontrado al amor de tu vida y ese, no soy yo.
Después de mucho pensarlo, después de dejar de imaginarlo, comprendió, que el sol no sólo da calor, también provoca incendios internos; que el viento no sólo lleva palabras, en ocasiones puede convertir un día normal en un tifón y voltear a la barca más fuerte.
Es así que un día como ayer, él, tocó fondo para comprender, tocó el alma para saber, que no todo en ella y en su ser es perfección, que no todo lo que toca lo convierte en bondad, comprendió que así se dedicó en un camino sin sentido y sin fin a pretender que era la perfección encarnada en un ser humano; pero más importante aun, comprendió, que dentro de toda esa forma tan suya de ser con un simple gesto la esencia de vida para él, ella era una más de todas aquellas personas al rededor de un soñador, era la escénica de un individuo en la colectividad y sólo él le dió el grado de ser alguien inigualable como nadie en la existencia humana jamas; en cierta parte, atribuyendo ésta característica y mal clasificación de idolatría a su forma de verle, al sentimiento que habita en sus ojos, en sus palabras, a darle ésta característica por dejar vencido al raciocinio y permitir que se apoderara de él aquello que no le gusta nombrar por saber que le espera su enjuiciamiento, sin darle tiempo para cubrirse con murallas y reflejos de infancia, ello, le cegó, y le hizo creer que existe la persona perfecta para si mismo en ella, sin antes pensar que por el amar que le tiene no comprendió que sólo le llevo a idealizarla.
Cómo el sol que quema y no sólo da vida al planeta, cómo la tierra que no sólo da estructura al entorno sino que también se vuelve polvo, cómo su sentir el cual no sólo debe cegar sino reconocer y claro, aunque algo tarde… comprendió (o no) que simplemente la idealizó.